He visto en mi jardín
dos tiernas amantes palomillas;
Una estaba tirada sin moverse
en el piso, y enredada
en sus alas había un lazo...
Y la otra me miraba suplicando:
“desata por favor a mi amada;”
Y lo entendí al ver batir sus alas
mirando fijamente mi regazo.
Cansada de no poder
hacer nada volvió a la rama
donde antes disfrutaron horas bellas
causando con su canto a las estrellas
horas tiernas de amor en luna nueva.
Apiadado de verla en tal tristura
llevando su dolor de rama en rama
a la otra desaté la ligadura
y con suavidad abrí sus tiernas alas
viéndola volar con hermosura.
Roberto Fernández
No hay nada más tierno que una sonrisa,
es muy grato ver sonreír,
¡Al gusto lisonjera!, diría yo,
y... si la sonrisa es sincera,
¡Wow!, nos contagia de mil manera.
No hay nada más tierno que un beso,
y si es dulce, hasta queremos otra ración,
es muy exquisito, nos quita el hambre,
y hasta la sed limita.
La vida, cuándo se vive, es más grata
que el manzano, si madura
de Adonis en lo pálido figura;
Árbol ¡Oh maravilla!
que hecha el fruto después de la semilla.
El corazón es enorme cuando amamos
agobia el tronco “nuestro cuerpo”
con su dulce peso,
pero salta de emoción cuando siente amor
y a lo rústicos sirve de embeleso;
Un corazón figura y al hombre da vigor
con su frescura.
Roberto Fernández
Es el tiempo el causante
supremo de este amor,
el causante de los laberintos misteriosos
que emanan oraciones para crear los versos
que primorosamente le dan alas al corazón.
Eres la imaginación
con sus colores diferentes,
que toma diversas formas caprichosas
aprendiendo con tus manos hacer rosas
creando una primavera primorosa.
Te pinto en un lienzo de amapolas,
para con tu belleza darle vida a la razón,
cuelgo mi retrato entre las nubes
para llenar mis versos de ilusión.
Eres frágil y tu belleza una realidad,
eres como la gota del rocío
desnuda y vulnerable al corazón…
Eres amor, ternura, pasión.
Eres lo que siempre soñé
un gran poema de amor.
Roberto Fernández